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Este blog,supone mi fuerza por hacer que lo que yo viví y que marcó mi historia,quede atrás y haciendo que la lucha que muchos tenemos abierta para que nuestras voces sean escuchadas,sean si cabe más fuertes,y sean las voces de los que no pueden gritar,de nuestros niños.Ayudemos a hacer que se nos oiga...

domingo, 9 de septiembre de 2018

Mi compañero superviviente

Cuando llegué a esta casa para vivir obligada tras la pérdida de mis hijos a manos de una jueza que prefirió entregárselos a un maltratador psicológico ,me sentí perdida dentro de una casa demasiado grande para una persona demasiado sola.
Solo buscaba un hogar para mis hijos y que pudieran venir a casa ya que la distancia de su nuevo hogar era poca.
Los primeros días, me los pasé imaginando la cara que pondrían cuando la vieran, así como preparando sus habitaciones y sus recuerdos en las paredes de mi casa.
Quería rodearme de ellos, sentir que no estaba sola y que ellos estaban ahí.
Tras esa primera semana ,la ilusión de nuevo fue dando paso a la soledad y al vacío.
Así que tomé la decisión de comprar una planta que me hiciera de compañera en esta espera.
Decidida, me fui al mercado de mi pueblo a ver qué podía comprar.
Empecé a mirar las plantas ,había tantas que era imposible mirar solo una , todas espléndidas, alegres y con un montón de flores.
Por un momento incluso pensé que había mucha belleza en esta tierra nuestra, como para que yo sólo pensara en suicidarme,(era mi época suicida)...

Seguí mirando por varios puestos ,mientras los vendedores a veces me preguntaban si sabía qué quería y yo les contestaba que una planta, pero que aún no sabía cual.
Entonces lo ví  ,entre otros rosales más grandes y mucho más floridos, vi uno pequeñito, con una sola flor a punto de florecer y con hojas un poco escuálidas, algunas secas incluso... y dije quiero ese rosal.
Sólo costaba 2.50 euros, que ridiculez ,pero no sé que vi en él que me enamoré de él.
Sí sabía lo que vi, mi reflejo.
Lo traje a casa ,con cariño lo trasplanté  a una maceta más grande, le puse tierra nueva, lo aboné y mimé.
Poco a poco, fue tomando fuerza y poco a poco fuimos creciendo y floreciendo.
Hubo veranos muy crueles para él, en los que lo olvidé y casi nunca lo regaba , pero agradecido cuando llegaban las lluvias volvía a retoñar y cuando me daba cuenta de ello, yo de nuevo lo volvía a mimar .
Desde hace un par de años, no he dejado de mimarlo y él ha crecido y florecido para mí.
De todos modos ,estaba en una esquinita de mi balcón y sólo lo veía cuando salía.
Hace poco más de un año y medio, lo cambié de lugar y lo puse justo enfrente para poder vernos desde el sofá.
Fui añadiendo plantas pero él sigue justo enfrente.
Cuando me voy de vacaciones en verano ,meto todas las plantas dentro de mi casa y les pongo bastante agua y normalmente aguantan.
Este año, hice lo mismo, pero además tenía una amiga que podía regarlas a la mitad de mis vacaciones así que genial.
Me fui de viaje, creo que el más duro de todos los que he hecho en los últimos años, con tantos frentes abiertos y con tantas malas provocaciones y coincidencias ,que creía que no volvía porque al final me suicidaría allí mismo.
Mi amiga vino a regar mientras tanto yo sufría en mi querido pueblo, y al hablar conmigo me dijo que estaban bien todas ,que  aún tenían agua,  pero que mi rosal, estaba  mal, que se estaba secando y que se estaban cayendo todas las hojas.
Sentí pena y pensé que tal vez ya era su hora de marcharse, llevamos ocho años juntos...
Por suerte, regresé de esa mierda de viaje y no me quedé allí, viaje digno de contarse en un futuro.
Esa misma noche ,regué todas las plantas y vi como mi rosalito estaba seco.
Al día siguiente, le quité todas hojas secas y lo regué con mimo.
Hace apenas mes y medio que vine de ese viaje y este es su aspecto.
Tiró todas hojas secas que lo asfixiaban y floreció. Mi amiga dice que el rosal me echaba de menos.
Yo estoy quitando mis hojas secas ahora , espero poder florecer.

2 comentarios :

  1. Realmente conmovedor. Espero que sigas floreciendo siempre, por muy duro que sea el clima. Mucho ánimo Carmen. Besos y abrazo fuerte desde Málaga. Virginia.

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